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Derechos de la Infancia |
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Si bien la Declaración Universal de Derechos Humanos fue proclamada en 1948, pasaron muchos años hasta que la humanidad vio en cada niña y en cada niño a un individuo (miembro de una familia, de una comunidad) y los reconoció como sujetos de derechos.
Recién entre los años 1979 y 1989 fue elaborada la Convención sobre los Derechos del Niño, que convocó, por primera vez, la atención del mundo acerca de la dignidad humana de todos los niños y la necesidad urgente de asegurar su bienestar y su desarrollo. Durante una década, con la colaboración de representantes de muy diferentes sociedades, religiones y culturas, se debatió su contenido.
Es considerado el instrumento jurídico más poderoso para el reconocimiento y la protección de los derechos humanos de los niños y las niñas del mundo entero, independientemente de su lugar de nacimiento o de sus progenitores, de su género, religión y origen social.
Todos los derechos enunciados en la convención (tanto los civiles y los políticos, como los derechos económicos, sociales y culturales) son indivisibles y están relacionados entre sí. Su objetivo principal es atender a la personalidad integral del niño.
Hoy, prácticamente todos los países del mundo (menos Estados Unidos y Somalía) ratificaron la Convención Internacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. En Argentina, está incluida en la Constitución Nacional.
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